Antonia Cortés

Desde mi ventana

Antonia Cortés


Solo tenía once años

27/02/2025

Sólo tenía once años. Seguramente mucho miedo y un futuro incierto por delante, no sabe si real o ficticio, pero sentido. Lee la noticia y no puede creerlo. Ante el acoso, una vez más, el silencio.
Imagina su cara de niña asustada y siente el dolor pese a no conocerla, pese a ser una historia lejana que no interrumpe su vida, aunque irrumpe en su corazón. Lejana en su tiempo, en su espacio, en su amor. Cercana en el pensamiento, en la posibilidad, porque uno nunca sabe, porque uno siempre prefiere pensar que lo que le ocurre a los demás no puede cruzar al otro lado, al suyo. Pero puede, claro que puede. Y cercana, además, porque algo se rompe en esta sociedad cada vez que un suceso así ocurre.
Se imagina también la tristeza de esa pequeña acumulada en sus ojos negros y la impotencia sentida en esas paredes escolares donde sus lamentos no fueron escuchados por los mayores, donde su voz se quebró como las ramas débiles ante el viento fuerte. Debilidad. Fortaleza. En ese duelo se sabe de antemano quien gana. Y aún así, no hay una mirada clara, una mano alzada a tiempo, un basta.  
Risas y amenazas en las aulas. Una ayuda pedida que muere en el olvido de la indiferencia. Silencio. No escuchar lo que no se quiere escuchar quién sabe por qué; no asumir lo que se debe asumir, para no meterse en líos; no responder ante la necesidad de una respuesta. ¿Y ahora qué? Solo tenía once años.
Once, sólo once, y ya la vida pesaba demasiado como para seguir soportando su peso un día más, y ya había conocido el sufrimiento extremo, y ya se había paseado sin querer hacerlo por el borde de ese abismo. 
Sola y asustada en un mundo que no es el suyo, con una lengua que también es distinta, con unos compañeros de clase que se encargaban de recordarle esas diferencias un día y otro más y otro hasta conseguir llevarla a esa oscuridad donde es imposible controlar el miedo, donde te pierdes, donde no sientes el aire. El horror que supone que te deporten, que te echen del país, que te separen de tu mamá o de tus hermanos, que te abandonen, que… 
No aguantó y, ante el temor de que pasara lo que le decían que iba a pasar, se quitó la vida. Once años. Su edad da vueltas en su cabeza como una peonza tirada con fuerza, y entonces intenta ponerse en la piel de esa niña y tiembla al pensar en la existencia de tanta crueldad.
En España, alrededor de 4.000 personas se suicidan al año. El suicidio es la primera causa de muerte no natural y la primera causa también entre los jóvenes entre 14 y 28 años.
Y piensa que algo estamos haciendo mal, que algo falla, cuando una niña con tan sólo once años no es capaz de soportar el peso de la vida.

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