Antonia Cortés

Desde mi ventana

Antonia Cortés


Herrera Piña

20/02/2025

Leo la noticia y su imagen viene a mí ahora como si nunca se hubiera ido. Lo veo sentado en el taburete del bar El Trini, cerca de la plaza del Pilar y de la sede de La Tribuna de Ciudad Real. Desde la calle se le veía con el brazo apoyado en la barra, su tímida sonrisa algo nostálgica y su presencia de buena persona. Conmigo siempre lo fue. Le gustaba ir allí y echar un rato cuando su trabajo ya había terminado en el periódico, creo recordar que también cuando dejó de hacerlo. Jamás le oí levantar la voz. Era discreto, sencillo y un gran profesional que guardaba en su cabeza, e imagino que también en su corazón, miles de anécdotas, porque tenerlas, las tenía, y en muchos lugares, y con muchas personas, conocidas y no tanto, del mundo político, y del taurino, y del sindicalista, y del cinegético, y del cultural…
¿De quién está escribiendo? Seguro que si no hubiera titulado como lo he hecho os estaríais haciendo esa pregunta. Hablo de un gran hombre, de un gran profesional que amaba lo que hacía y que con su cámara inmortalizó la vida, las costumbres, los momentos, el paso del tiempo, los hechos más importantes acontecidos en esta provincia durante décadas. Fotos y más fotos, miles y miles, que fueron publicadas en distintos medios de comunicación, durante muchos años en Lanza. Escribo de Manuel Herrera Piña y lo hago con un inmenso cariño, con ese primer recuerdo que se me ha venido a la cabeza cuando ayer por la mañana saltó la noticia a mi móvil, con ese pasado demasiado lejano que hace pararse y ver que el tiempo pasa más rápido de lo que uno realmente quisiera. 
Herrera Piña me lleva a mis primeros años de periodismo llenos de ilusiones y esas ganas de aprender y comerte el mundo. A las habitaciones oscuras donde se revelaban los negativos con esos líquidos que no se podían mezclar, a esas fotografías en blanco y negro llenas de historias que se colgaban para que se secaran, que muchas veces te sorprendían, que exigían mucho más que apretar un botón. Otro mundo, otras ganas, otra necesidad de que te contaran.
La noticia que he leído, como seguro que muchos de ustedes, vosotros, es que la Diputación Provincial de Ciudad Real, presidida por Miguel Ángel Valverde, se va a hacer cargo de su impagable legado, ese tesoro imprescindible para conocer esta provincia y los hombres y mujeres que la han protagonizado. He leído que más de 350.000 negativos. Y ahora pienso en mi padre, porque entre esas miles de tiras estará él y sus monterías, a las que Herrera Piña también acudió en más de una ocasión como él mismo me contó. 
Herrera Piña nos dejó en 2007, pero su gran trabajo fotográfico, gracias al acuerdo con sus hijos, permanecerá para siempre, como él en mi memoria, con su sonrisa entre tímida y nostálgica de aquellos años en que yo empezaba y él ya tenía tanto que contar.