Escolástico González

Fontanería Pública

Escolástico González


Renaturalizar el parking del Gasset es un atropello

17/03/2025

El eufemismo encontrado por el Ayuntamiento de Ciudad Real para cambiar el uso del suelo, de zona verde a aparcamiento, de los terrenos expropiados para la ampliación del Parque de Gasset entre el colegio Jorge Manrique y el actual Museo del Quijote en la ronda de Alarcos en los años 80 y 90 del siglo pasado llamándolo como: renaturalizacion del parking del Gasset, es un desprecio a la memoria colectiva de los ciudadanos y un retroceso en las políticas de zonas verdes de la ciudad. Pero, aun más, peatonalizar las calles de Ciudad Real para meter los coches que salen de ellas en el corazón de la más importante zona verde que tiene la ciudad es un menos precio político y una afrenta al trabajo realizado por las corporaciones anteriores.

Leer la noticia de la presentación del proyecto de renaturalizacion del Parking del Gasset al Consejo Local de Sostenibilidad de la ciudad sin una sola critica al mismo y, además, presentarlo conjuntamente con un Plan Director del Arbolado dice muy poco de quienes nos representan en ese consejo y aún menos de quienes tienen la responsabilidad de dirigir la ciudad en esta materia como es el concejal de medioambiente, Gregorio Oraá, a quien se le pueden atribuir otras virtudes en su trabajo político pero no en este caso concreto del aparcamiento del Gasset.

La zona que se va a renaturalizar, el actual solar destinado a aparcamiento, convirtiéndola definitivamente en un aparcamiento, pero con árboles y algún seto, fue expropiada para zona verde hace treinta años. La posterior desidia de otras corporaciones y la falta de interés o de presupuesto para medio ambiente, convirtió el solar en un aparcamiento disuasorio, que, por cierto, también es otro eufemismo porque de disuasorio no tiene nada. Cuando se construye un aparcamiento en el centro de la ciudad, como es este caso, el efecto llamada para venir en coche desde la periferia es multiplicador al número de plazas que ofrece. Si realmente se pretende disuadir que se venga en coche desde la periferia de la ciudad, la solución es el uso de trasportes alternativos al vehículo privado

Pero, aún es peor, hay más peros a la renaturalizacion del aparcamiento. Si el aparcamiento fue creado para atender la necesidad de una población flotante que podía venir de fuera de la ciudad para gestiones administrativas en la zona próxima al edificio de servicios múltiples de la administración, los nuevos ministerios, como siempre se han conocido, la desaparición de estos en el próximo año con su traslado a la nueva ciudad administrativa fuera de rondas en la zona de Puerta de Santa María, pone de manifiesto la falta de planificación de la ciudad. Porque miren la paradoja: se va a consolidar un aparcamiento en una zona verde del centro de donde desaparece la actividad administrativa y se trasladan los puestos de trabajo y, sin embargo, donde se trasladan y se prevé que haya mil puestos de trabajo, no existe aparcamiento alguno.

Estamos en la ciudad donde las decisiones no responden a ninguna planificación. La obra por la obra dentro de un cortoplacismo político en los últimos años nos ha llevado a una situación caótica de convertir zonas verdes en aparcamientos; a viejos hospitales en ciudades administrativas sin las infraestructuras básicas de acceso y de aparcamiento; a museos en zonas destinadas a ensanches universitarios; a pabellones feriales en zonas residenciales y junto a los barrios marginales y en lado opuesto de la actividad económica; a querer construir viviendas en donde se quería construir una zona verde, caso del viejo hospital de Alarcos; a polígonos industriales en el centro de la ciudad como el de Larache y, a mantener edificios sin valor y fuera de alineación como la vieja casa de cultura en zonas protegidas como el Prado y la Catedral.

Desde la creación del Parque de Gasset a principios del pasado siglo –1915– hasta la última ampliación de 1992, el Parque de Gasset ha ido creciendo de forma ordenada hasta contar en la actualidad con diez hectáreas de superficie para dar forma al espacio verde más importante de la capital. La manzana que configura el parque se ha ido ampliando, casi siempre fruto de los acuerdos con el ferrocarril, en una zona de la ciudad, diseñada y preparada, para el esparcimiento cultural con museos y bibliotecas, espacios educativos – con dos colegios – y al mismo tiempo para poder disfrutar de una amplia zona verde en el corazón de la ciudad. 

En 1987, fecha de revisión del PGOU, la Corporación de la época apostó por la ampliación del parque en una de las decisiones políticas más valientes, urbanísticamente, de la ciudad en los últimos 100 años, después de haber vivido la especulación de los años 60. El Ayuntamiento realizó las adquisiciones de los terrenos de ampliación del parque de Gasset por la Ronda de Alarcos, negociando con particulares y expropiando viviendas y locales comerciales donde antaño se hubiesen levantado inmensos bloques de viviendas para conseguir su ampliación hasta el actual colegio Jorge Manrique. Por el lado oeste, la misma Corporación negoció con el ferrocarril los terrenos frente a la iglesia de Santo Tomás de Villanueva donde está el edificio de la vieja estación de CRB de 1872 para cerrar una manzana triangular que da forma al actual e inacabado parque de Gasset. Aún, a día de hoy, queda algún edificio en desuso pendiente de expropiar, fruto de la inacción administrativa, entre la vieja estación y el Museo del Quijote y que además ha llevado a la reversión al Ferrocarril de la vieja estación de CRB. Es decir, retrocedemos en m2 de zonas verdes y edificios dentro del parque de Gasset.

La decisión de construir, definitivamente, un parking dentro del parque de Gasset afecta al Museo del Quijote en la forma de concebir su entorno e impidiendo, a futuro, un espacio para la recreación al aire libre de figuras temáticas de la inmortal obra y elementos que representen las aventuras del hidalgo en el exterior del museo. La ampliación del parque por el lado del museo debía de ser temática y que aportase valor y no un aparcamiento renatunuralizado. Como resumen, menos zonas verdes y menos posibilidades del museo.