Suele ser la expresión en casos de divorcio. Lo que se quiere decir es que tras conseguir siempre algo, uno de los miembros de la pareja, sigue exigiendo aún más de la persona que cede hasta que al final se cansa el primero y el otro pierde todo lo que había obtenido. Eso ha sucedido entre el Partido Popular y Vox en el Ayuntamiento de Ciudad Real, la cuerda, el pacto de gobierno, se ha roto de tanto estirarla. Por lo menos esa es la versión cuasi oficial del alcalde al decir que basta ya de chantajes y ha bastado una sola votación, la gota que colma el vaso, en contra por parte de Vox en los planes integrales para que saltara todo por los aires.
La concejala a la que hace responsable el ya exprimer teniente de alcalde Chamorro de la suspensión del pacto de gobierno, aduciendo que se estaba adoctrinando a los niños de Ciudad Real, dijo desde el primer momento que no se retiraría, aunque Chamorro mantiene que en una reunión de coordinación entre ambos partidos ya se había acordado su retirada. Es a partir de las declaraciones de la concejala y después de una reunión previa de coordinación cuando sale el alcalde a escena, en la que parece que él no estuvo, y decide romper definitivamente el pacto. La duda se presenta en si es en apoyo a su concejala o es fruto de una estrategia perfectamente definida que se ha ido cociendo fuera de Ciudad Real en las últimas semanas y puesto en conocimiento de otros líderes regionales y nacionales y el momento en que se decide que el órdago de Chamorro es la perfecta oportunidad para poner límites a Vox, no solo en Ciudad Real, y aprovecharla para comenzar a desligarse de su política.
Hace varias semanas que en el PP se está diciendo en privado que Abascal se equivoca en su apoyo a Donald Trump. Expresiones y opiniones de militantes del PP diciendo que «ojalá nunca caigamos en sus manos» o de que con esto «Abascal está tocando fondo» son habituales y hace pensar que todo puede ser una estrategia orquestada para desligarse de un partido que esta decepcionando a sus propios militantes, esos que tiempo atrás pasaron del PP a Vox. El PP puede encontrar la oportunidad de recuperar simpatizantes y militantes y, lo más importante, evitar la fuga de votantes. El autoritarismo de Abascal, la falta de democracia interna, su antieuropeísmo, la simpatía hacia EE. UU de forma incondicional hasta ahora, la guerra de Ucrania con las cesiones a Putin y la humillación a su presidente y otros temas de geopolítica y derecho internacional surgidos en el último mes hace que muchos de los simpatizantes de Vox abducidos hasta ahora se alejen de Vox y Abascal y eso el PP lo sabe.
Las declaraciones posteriores de Chamorro a la reacción del alcalde rompiendo definitivamente el pacto de gobierno, poniendo su puesto y cargo en el Ayuntamiento a disposición, ofreciendo su dimisión para salvar el pacto hace pensar que dentro de Vox no estaba decidida una ruptura con el PP y más parece que todo ha sido una decisión personal del primer teniente de alcalde en un exceso de confianza de que todo vale porque consideraba que tenía al PP comiendo en sus manos. Esta ciudad es, al final del todo, un pequeño pueblo donde todos se conocen y todos comentan lo que dicen unos del otro. El alcalde no ha sido ajeno a los comentarios generalizados de los simpatizantes de Vox durante estos veinte meses que ha durado el pacto de gobierno, donde se decía que no pintaba nada y que nunca se mojaba.
Pues se ha mojado Cañizares y se ha tirado a la piscina, ha cogido la sartén por el mango y no le ha temblado el pulso para hacer el primer decreto destituyendo a los concejales de Vox de sus responsabilidades y nombrando nuevas tenencias de alcaldía y delegaciones.
Mala semana política para Vox en Ciudad Real, que pierde dos liberaciones, un jefe de gabinete y posiblemente una de las personas de confianza que tiene en la secretaria del grupo municipal. Pero, sobre todo, pierde un altavoz político para la provincia que pone en riesgo otros intereses políticos y que ahora intentarán compensarlo desde la Diputación, donde el pacto de gobierno continua. La ya exconcejala de Festejos, perteneciente a Vox, ve cómo prospera una moción del Grupo Socialista pidiendo la anulación del procedimiento de contratación del Festival Indie que estaba en proceso de licitación por existir anomalías en el procedimiento y todo ello después de que la misma edil haya visto cómo en la contratación de los años anteriores, también con defectos en el expediente administrativo, el Ayuntamiento ha sido objeto de una sentencia judicial que le ha obligado a establecer un crédito presupuestario extrajudicial para hacer frente a la deuda, negligencia administrativa de la que se salvara muy posiblemente por los informes y falta de un control presupuestario previo a la contratación que debía de haber sido obligatorio por parte de la Intervención, si se hubiese ordenado por el Pleno.
El PP tiene que montar una nueva mayoría en el Ayuntamiento, todo apunta a que contara con Cs para ello, es lo más natural, pero también es posible que dentro de Vox no todos los concejales estén de acuerdo y se pueda producir la fuga al grupo mixto de algún concejal por desavenencias internas, lo cual facilitaría a Cañizares la aritmética pasa sacar adelante presupuestos y demás asuntos sin el desgaste y las concesiones que ha tenido que hacer durante estos veinte meses. Cañizares ha jugado sus cartas, ha ganado el farol y posiblemente le esté ofreciendo a su partido una ventaja política que va más allá del Ayuntamiento y de la provincia.