Elisabeth Porrero

Elisabeth Porrero


Novelas que borran prejuicios

05/03/2025

En la novela de la vecina rubia "Mi querida Lucía" la protagonista es una persona bastante atípica. De hecho, en las referencias sobre esta obra puede leerse que se trata de una sorprendente novela negra. No es muy común, como sucede en este caso, que el personaje central sea una mujer que trabaja en la sección del horóscopo de un revista.

Esta astróloga, que se llama Lucía, es consciente de que su apartado genera todo tipo de opiniones, no solo entre el público lector, sino también entre sus colegas de la redacción. Bien es sabido que leer el horóscopo forma parte de ese tipo de cosas que mucha gente niega hacer para quedar bien pero que, en un momento determinado, se acaban haciendo a hurtadillas, bien por curiosidad, bien por morbo o bien por cualquier otra peregrina razón. Entiendo que la autora ha querido rendir un bonito homenaje a esta profesión, creando a su Lucía como una persona muy formada y preocupada por seguir investigando en los temas de astronomía y astrología para dar lo mejor de sí misma en sus pronósticos. Se trata, pues, de una mujer muy concienciada de la esperanza y el afán con los que sus seguidores se acercan a sus palabras y a los que no quiere, en ningún caso, defraudar.

Me encantó descubrir este inesperado personaje, puesto que no nos paramos a pensar, normalmente, en estos profesionales, cuando leemos una revista ni les damos mucha importancia. Y esa es otra de las preciosas funciones de la literatura: Invitarnos a abrir nuestros ojos y posarlos sobre esos terrenos que se encuentran menos iluminados. Por esta razón, seguro que, después de leer "Mi querida Lucía", concederemos más importancia a las personas que se dedican a esta sección de las revistas o a quienes ejercen esta profesión en otros medios.

Sobre otros prejuicios trata la novela de otra gran actriz, escritora y guionista como es Marta González de Vega. En su obra "Orgullo, prejuicios y otras formas de joderte la vida" nos daremos cuenta de que teníamos más ideas preconcebidas de las que pensábamos y de lo equivocados que estamos con ellas. Y no descubriremos alguna de ellas hasta el final de esta desternillante obra.

Recordemos que, según la RAE un prejuicio es "una opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal."

Nuestro entorno, nuestra educación y la sociedad, en general, nos conducen a suponer que determinados acontecimientos deben producirse siempre de una manera en concreto o que un grupo de personas de un país, profesión, raza o religión son todos iguales y de una forma de ser en concreto. En estas dos novelas, sus autoras nos envían mensajes para que rompamos con estas creencias y estemos preparados para la sorpresa. O, dicho de otra manera, que no demos por seguras nuestras ideas preconcebidas, ya que nuestras hipótesis por muy nuestras que sean, también pueden ser erróneas. Ya se sabe que es necesario y muy enriquecedor que se rompan los estereotipos y los prejuicios. Y con estas dos interesantes novelas, una del género negro y la otra humorística, se les romperán, sin duda alguna, unos cuantos.