Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Yo no soy de ese mundo

28/02/2025

Hay días que me está empezando a pasar algo que, al darme cuenta, me resulta inaudito. Caigo  de pronto que no he prestado ningún interés o incluso ni he visto ni oído ni leído ningún tipo de noticias. He pasado sin ellas y sin darme cuenta. Y eso para alguien que lleva ya mas de medio siglo largo siendo periodista es desde luego sorprendente.
Me he puesto a reflexionar sobre el asunto y me he dado una vuelta por lo diferentes medios. Y he  caído un algo en el por qué del desapego. Especialmente en el terreno de la política y en esos otros de eso que antes llamábamos del corazón, artisteo, famoseo y esas cosas, y, ahora, tras años de inundación de la telebasura pues ya ni se como llamarles. Entre ambos vienen a ocupar casi la parrilla al completa.
La razón de el desapego por la 'información' política es que resulta que información es que hay muy poca, si es que hay algo. Me explico. Lo que hay en un porcentaje altísimo es unos y otros declarando cosas y contra cosas y así mañana, tarde y noche. O sea, que lo que hay es una avalancha de políticos declarándose y contradeclarándose cosas. Y uno ya no tiene un pase. Le han dado ya demasiados, como para estar más tiempo aguantando la rueda de declaradores. Encima, y como no tuviera bastante mareo y paja con ello, luego viene el segundo plato. Aparecen los papagayos de los unos y los otros y se ponen a 'comentar' las declaraciones y a eso le llaman 'opinión'. Aunque lo que más se ve es vocingleros y alpiste.
En cuanto a los otros programas, los de casqueria, la cosa es peor. Es que no conozco a casi ninguno de quienes hablan, ni tengo la más remota idea de que han hecho, ni a que se dedican ademas de andar de 'relaciones', o sea de 'revolcones' creo entender, y luego van por las teles a contarlo. En algunos  casos compruebo que el 'protagonista' de la supuesta noticia y el presunto comentador resultan ser el mismo. O sea  que el 'famoso' y el que lo cuenta es uno solo, y supongo que cobra por los dos juntos. Desde luego, para ellos, no es mal negocio.
Ya sé que exagero y mucho. Si ha habido algún momento en los últimos tiempos en que periodistas con arrestos estén honrando a la profesión, es este. Pero los de esta raza aparecen poco por esas parvas y no andan enredándose en telarañas declarativas, sino buscando pruebas, hechos e indicios de lo que quiere ocultarse y ellos se empeñan en que se sepa. A ellos sí que los escucho, los leo y me reconcilió con la vieja y 'canalla' profesión de siempre. 
Sin embargo, así y en general, la cosa, y ya no les digo si se entra en los campos de apedreamiento, sandeces, escupitajos y linchamientos de diverso signo de eso que llaman redes sociales, o lo otro de los  'influencer' o celebritis o la madre que los echó a todos,  es para procurar no tocarlos ni con un palo. Porque tampoco es cosa de criticarlos ni nada de eso, sino de poner tierra por medio uno con ellos y ellos contigo. Porque sencillamente en lo que hay que concluir, que no, que uno ya no es de ese mundo. Y ciertamente ahí es donde uno llega. Que ya no soy de ese mundo o de esos apartados del mundo que supuestamente son futuro. Así se acaba por decirse a sí mismo es que muy bien, que bueno, que sea lo que ellos quieran. Porque aunque no se lo crean el futuro será la consecuencia de su presente de ahora. Y a lo mejor cuando lleguen les va a gustar muy poco.

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