José Miguel Beldad

José Miguel Beldad


No se olviden

07/03/2025

El Miércoles de Ceniza, si uno se daba una vuelta por las redes sociales, parecía estar en cabo Cañaveral: muchas publicaciones eran una cuenta atrás. Y muchos collages de los pasos y hermandades en las que cada uno participa. No seré yo el que le ponga una pega. Yo, que voy fijando el costero por la calle y cogiéndole el compás de baldosa a baldosa a cualquier marcha de Cigarreras o Tejera. Yo, que pego una vuelta con el son reposao cada vez que me ducho con Amarguras. Pero me sorprendió no ver prácticamente referencias a lo verdaderamente importante de estos 40 días: la preparación espiritual de la fiesta de la Pascua. Y eso comienza con la imposición de la ceniza, que representa la fragilidad humana y una llamada al arrepentimiento y al examen de conciencia. Al recibir las cenizas, los cristianos reconocemos nuestra condición limitada, somos porque Él quiso que seamos, y renovamos el compromiso de conversión y penitencia que adquirimos al vivir en Cristo. 

Si hay tres conceptos en Cuaresma que el cristiano no puede ni debe olvidar son los de oración, ayuno y caridad. En realidad, son tres de los pilares del amor. De aquello que nos enseñó Jesús, y por lo que murió en la cruz. Es cierto que el cofrade siente un cosquilleo cuando llegan los cuarenta días que le hacen contar el tiempo al revés durante el año. Año de trabajo arduo para muchos, todo sea dicho. Y sí, que huelan las casas a torrijas y a incienso, a arroz con patatas y bacalao, a potaje y a la naftalina de las túnicas que empiezan a aparecer por los quicios de las puertas, que huela a limpia plata en las casas de hermandad, que el aire traiga los ecos de tambores y cornetas ensayando o que suenen marchas procesionales en las tiendas, en la radio o en la tele. Sueñen con cofradías, por supuesto. Pero no se olviden de que nada tiene sentido si no es por, con y para Dios. Recen y agranden su espíritu en la espera. Que se llenen las iglesias los domingos, en los cultos y en las funciones. Y vamos a vivirlo.