Aurora Gómez Campos

Aurora Gómez Campos


Dos cartas y dos esposas

02/05/2024

"Deberás asegurarte de mantener mi ropa y la del hogar en buen estado. Deberás servirme tres comidas diarias en mi habitación» Albert Einstein elaboró unas normas escritas de comportamiento obligatorias para su esposa Mileva Mari? quien abandonó sus estudios para cuidar del genio: «No mantendremos relaciones íntimas, ni me reprocharás nada» así continua el peculiar catálogo de conducta en el que él ordenó por escrito aquello que ella debía obedecer. 
En su discurso de proclamación como candidato Pedro Sánchez, - que no es un genio, ni mucho menos- dejó sentada la importancia de su esposa en su vida: «Gracias porque cada noche, cuando regreso a casa, su alegría borra mi cansancio». Alguna diferencia positiva ha de encontrarse entre esto y aquello.
Contextualizando sendas conductas respecto a sus esposas, debe tenerse en cuenta que Albert Einstein configuró tan inconcebible código deontológico para su amada Mileva en el año 1910 y que Pedro Sánchez es un político del año 2024. Sin embargo, la gran diferencia entre ambos radica en que Albert Einstein, como hombre de su tiempo, silenció profesionalmente a su esposa y, además, la humilló: «Deberás mantener mi dormitorio y el estudio limpios, y renunciarás a cualquier tipo de relación personal conmigo en la medida en que no sean estrictamente necesarias por razones sociales». Estos imperativos se le ocurrieron a Einstein cuando comenzó su prestigio como científico. Pedro Sánchez, precisamente, cuando era proclamado como candidato, situó a su esposa a su lado y le dio visibilidad, aunque solo fuera por cumplir políticamente con el ideario feminista.
«Demasiado intelectual». «Una vieja bruja», decía la familia Einstein de Mileva. «Más que Begoña es un Begoño», sugerencia de transexualidad que también sufrió Michel Obama. Brigitte Macron fue vilipendiada por su diferencia de edad con Enmanuelle Macro y soportó titulares tales como 'Brigitte Macron, su encuentro con la primera dama del Congo: tres estilos para llevar el estampado de flores' (revista Vanitatis).  Y Letizia, de profesión Reina, ha sido acusada de 'lista', 'mandona', 'independiente' y del horrible pecado mortal de tener iniciativa. Es muy lamentable que de ella solo se mencione la altura de sus tacones y la dolencia de sus pies.
Muy opinable la carta del presidente del Gobierno de España. De sus cinco días reflexionando, del folklore para pedirle intensamente que se quede y nos siga salvando y de este plebiscito descafeinado, el único rédito social que Pedro nos ha proporcionado ha sido posicionar a su esposa en el lugar digno que le corresponde. Más órdenes que escribió Albert Einstein en su carta de normas conyugales: «Renunciarás a sentarte en casa junto a mí. Dejarás de hablarme si yo te lo pido», ¿quién dice que un genio no pueda ser definitivamente imbécil?