Honorio aguardaba ayer a las puertas de la Audiencia Provincial con una bandolera, un chaleco acolchado y unos vaqueros. Departía con su abogada a la espera del juicio. Al final, decidió admitir los hechos con unos lacónicos síes. Este hombre ejerció durante 18 años como auxiliar de geriatría en una residencia de ancianos de la comarca de Torrijos y reconoció ayer en la sección primera de tribunal provincial la comisión de un delito de abusos sexuales sobre una residente diagnosticada de alzheimer, considerada una víctima especialmente vulnerable. La conformidad alcanzada con la Fiscalía implica esquivar una pena de cárcel; sí incluye la imposición de una multa de 22 meses a razón de un pago de seis euros por día.
De esta manera, el acusado admitió que desnudó a la octogenaria y se introdujo con ella en el cuarto de baño privado de la habitación. Era el 7 de octubre de 2021, pasada la medianoche. El trabajador, que tiene ahora 65 años y entregaba a esa hora la medicación a los residentes, colocó a la víctima apoyada en el lavabo, se puso a su espalda, se bajó los pantalones y los calzoncillos; comenzó en ese momento a frotar sus genitales contra el culo y la parte trasera del cuerpo de la anciana octogenaria.
La otra auxiliar que prestaba servicio aquella noche en la residencia de la comarca de Torrijos sorprendió al acusado en esta actitud. La mujer salió corriendo de la habitación de la residente y fue seguida por el acusado, quien solicitó a la compañera en repetidas ocasiones que callara lo ocurrido, según detalla el escrito de acusación de la Fiscalía, que pedía inicialmente tres años de cárcel por los hechos.
El acuerdo con la Fiscalía ha seguido la legislación vigente en 2021, por ser más beneficiosa para el reo que la posterior reforma del Código Penal. Además de la multa económica, el pacto prohíbe a Honorio acercarse a menos de 500 metros de la anciana durante cinco años e incluye una indemnización a la mujer de 3.500 euros por daños morales.
El forense que examinó a la residente concluyó que la octogenaria presentaba un deterioro cognitivo moderado en el contexto de una demencia senil delirante/enfermedad de alzheimer, un trastorno crónico progresivo e irreversible.
El juzgado de Torrijos que instruyó la causa dictó el 9 de octubre de 2021 un auto que prohibía al acusado aproximarse a una distancia inferior a 150 metros de la residencia de ancianos, domicilio de la octogenaria, así como a cualquiera de los residentes.
Honorio, con la bandolera pegada al cuerpo en la comparecencia, abandonó la sala de la sección primera de la Audiencia Provincial sin hablar siquiera con su abogada.