El barrio de los Ángeles, uno de los más emblemáticos de la ciudad, levanta la voz, a través de la Asociación de Vecinos Carlos Eraña, para reclamar la atención de las administraciones ante el «abandono» que sufre desde hace mucho tiempo. Iluminación, acerados, renovación de instalaciones, limpieza, aparcamientos, semáforos, nuevas zonas verdes... Según avanzan los años, la lista de reivindicaciones crece al mismo ritmo que la sensación de agravio comparativo con otras zonas de la capital.
La presidenta de la asociación, Miriam Lozano, que ha anunciado que dejará su cargo en diciembre por «la falta de compromiso del Ayuntamiento con el barrio», señala el estado «lamentable» en el que se encuentra el acerado: «No hay aparcamientos suficientes y los coches se suben a las aceras». La situación es especialmente crítica a las horas que las familias llevan o recogen a sus hijos del colegio Nuestra Señora del Prado, por lo que instan al Consistorio a instalar bolardos disuasorios en las proximidades. «No me quejo para nada de los Marianistas, que dan mucha vida al barrio, pero sí que echo en falta más control policial para mitigar esta problemática», enfatiza.
En todo el barrio, en general, y en el paseo Carlos Eraña, en particular, se observa algún que otro socavón en la acera que es incompatible con una buena accesibilidad, especialmente para las personas con movilidad reducida. Y a eso suman los vecinos la deformación del acerado que provocan las raíces de los árboles. El aparcamiento disuasorio que pretende habilitar el Consistorio en el teatro auditorio supondrá un desahogo para los Ángeles, aunque esta infraestructura pertenece ya a Larache.
Los vecinos, tal y como expusieron en la última asamblea de barrio, en septiembre, también demandan una mejora de la iluminación, la instalación de una cámara de vigilancia o un bolardo móvil en la zona de acceso peatonal a la parroquia, en la plaza de Jesús Caído, para evitar la circulación de vehículos no autorizados por este punto, resaltos para reducir la velocidad, sobre todo en Carlos Eraña y Extremadura, más presencia policial, el asfaltado de las principales calles y la instalaciones de semáforos en puntos críticos. Varios ciudadanos tomaron la palabra para lamentar que «la limpieza, en general, es deficitaria en la zona». Pidieron una solución para el «afeamiento generalizado» del barrio por culpa de los grafitis y el soterramiento de los contenedores, entre otras medidas.
Proyecto de los silos. Miriam Lozano confía en que el proyecto de los silos no se quede solo en la creación de nuevas zonas verdes, y tenga un impacto positivo para todo el barrio, especialmente para la zona de San Vicente de Paúl, donde la estatua manca del santo (la presidenta tiene el compromiso municipal para su rehabilitación) es testigo del deterioro paulatino de la calzada, las aceras y las instalaciones deportivas. «Aquí vive gente humilde y trabajadora, pero también pagan sus impuestos», subraya la presidenta de la asociación, que considera que el Ayuntamiento tiene la oportunidad de embellecer una de las principales entradas a la ciudad, «aumentando la calidad de vida, la limpieza y la visibilidad de un barrio en el que viven alrededor de 7.500 personas».
En este punto, Lozano tiene palabras de gratitud para Elisa Céspedes Medrano, la vecina que ha cedido una parcela junto a los silos para crear una zona verde. En las próximas fiestas del barrio recibirá una placa en señal de agradecimiento. Considera, en este sentido, que lo primero que hay que hacer es quitar las enormes y antiestéticas vallas publicitarias que se levantan sobre el terreno.