"El PSOE es un ejemplo de fortaleza y de liderazgo"

M. Espadas / R. Chávarri
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Entrevista con el proclamado secretario general del PSOE de Ciudad Real para los próximos cuatro años, José Manuel Caballero

"El PSOE es un ejemplo de fortaleza y de liderazgo" - Foto: Tomás Fernández de Moya

José Manuel Caballero Serrano (6 de julio de 1970, Alcolea de Calatrava) recibió un respaldo de los militantes para que siguiera liderando a los socialistas de la provincia de Ciudad Real los próximos cuatro años, algo que lleva haciendo desde 2012, sucediendo entonces a Nemesio de Lara. El que fuera presidente de la Diputación (2015-2023) y diputado en el Congreso (1996-2000), analiza la actualidad política para La Tribuna desde su despacho en la plaza de Cervantes, en su condición de líder del PSOE en Ciudad Real y de vicepresidente segundo de la Junta de Comunidades.

¿Qué supone para usted renovar su responsabilidad como secretario provincial del PSOE?

Me provoca mucho agradecimiento a la confianza de los hombres y mujeres del PSOE de la provincia que me dan su apoyo para seguir dirigiéndolos durante un mandato más y para seguir trabajando por nuestras ideas y nuestros valores en un momento muy complicado para la política global y en el que hay que dar lo mejor de cada uno de nosotros. Y ese es mi objetivo. 

Este sábado se celebrará el Congreso provincial, en el que se fijarán cargos y responsabilidades. ¿Habrá continuidad en la ejecutiva o habrá caras nuevas?

"El PSOE es un ejemplo de fortaleza y de liderazgo" - Foto: Tomás Fernández de MoyaHabrá renovación, pero el núcleo duro de la Ejecutiva se mantendrá. Yo vengo contando con un equipo de personas que son mis colaboradores prácticamente desde el año 2012, y en la medida en que han funcionado y tienen el reconocimiento y el apoyo de los compañeros, una parte muy importante continuará en sus responsabilidades. Y por otro lado, sí, hay nuevos valores en el partido que hay que proyectar y que hay que darles la oportunidad de participar en la dirección que incorporaremos. De manera que será un equilibrio entre renovación y mantener aquello que ha funcionado. 

 

¿Qué retos se marca el partido?

El principal es que el PSOE vuelva a ganar en las elecciones municipales y autonómicas. Recuerdo que ganamos las autonómicas subiendo casi un punto respecto a las del 2019 y que ganamos también las municipales. En número de votos, los candidatos socialistas obtuvieron más votos que los candidatos del Partido Popular y, por supuesto, que los de Vox, y de lo que se trata es de que obtengamos una mayoría suficientemente amplia para conquistar las alcaldías que no gobernamos en la actualidad y, de verdad, conquistar de nuevo la Diputación. Sabemos que el esfuerzo es hercúleo porque a nuestra izquierda no tenemos a nadie con quien podamos pactar, mientras que en la derecha la división les viene bien a los efectos de la matemática electoral. 

"El PSOE es un ejemplo de fortaleza y de liderazgo" - Foto: Tomás Fernández de Moya 

¿Qué salud tiene en la actualidad el socialismo en Ciudad Real?

Yo creo que estamos fuertes, a pesar de haber tenido algunas recaídas, y estamos en condiciones de recuperarnos y de alcanzar el máximo nivel. Lo importante es que no tenemos la organización fracturada, sino todo lo contrario, está muy unida, mantenemos una gran presencia y participación de militantes, somos hoy la organización política más importante de la provincia, con más de 3.000 hombres y mujeres que están afiliados, que pagan su cuota, que se sienten socialistas, con una presencia en el territorio muy importante. El instrumento está fuerte y está sano, y ahora de lo que se trata es de conseguir esa fortaleza, convertirla en músculo, para afrontar el reto electoral del 2027 en las mejores condiciones. 

 

¿Le gustaría volver a presidir la Diputación?

No me lo planteo en este momento, porque ahora tengo otras responsabilidades y, desde luego, estoy a gusto en ellas. Y, además, cuando llegue el momento, serán los compañeros los que decidan quiénes nos lideran en cada ayuntamiento y en la Diputación, si toca.

¿Qué nota le pone a la gestión de gobierno del PP y Vox al frente de la institución provincial?

Honestamente, creo que se ha producido un parón muy importante en la Diputación, al tiempo que se ha impregnado de un sectarismo que no había ocurrido nunca en la historia, desde 1979. Creo que la provincia ha perdido con el cambio en la Diputación y, especialmente, con la coalición Vox-PP. Estamos en retroceso. 

El presidente, Miguel Ángel Valverde, apuntó que la Diputación es la institución que más invierte en formación en la provincia. ¿Más que la Junta?

Resulta un poco patético a veces escuchar determinadas comunicaciones políticas, pero ahí están los datos. La Junta, solo en formación, invierte cada año 30 millones de euros en formación de desempleados en la provincia, mientras que la Diputación, y está bien, va a invertir ocho millones de euros del Gobierno de España en cuatro años. Es que no hay comparación posible. Además, tampoco nadie le pide a la Diputación que invierta más que la Junta, sencillamente porque en el mejor de los casos la Diputación tiene un presupuesto de 150 millones y la Junta de 12.000. Por tanto, es absurdo, es un poco patético esa estrategia de comunicación, la respeto, porque cada uno cuando está en un sitio y es el que tiene la responsabilidad. Lo importante es en qué medidas somos capaces de contribuir y mejorar la vida de la gente. 

 

¿Qué opinión tiene de la dimisión de la vicepresidenta primera, Milagros Calahorra?

Es la expresión de una legislatura que está resultando fallida, absolutamente, y de un acuerdo de gobierno que es interesado, con el ánimo de controlar la Diputación, pero donde no existía ni proyecto ni estrategia ni visión provincial. Ni ellos mismos se creían que podían gobernar la Diputación, que fue algo que se encontraron sin esperarlo y sin merecerlo. Pero, en todo caso, están demostrando mucha incapacidad para gobernar, una falta de ideas brutal y, lo que más me preocupa en estos tiempos, el sectarismo. El sectarismo es brutal en la Diputación y es innecesario, porque esta es una institución que no se elige directamente por los ciudadanos, sino a través de terceros que son los ayuntamientos. De manera que no entiendo ese afán, ese sectarismo que solo desde la mediocridad política puede justificarse. 

 

Volviendo a su partido, algunas voces hablan de que el PSOE está en crisis de valores, entre otras cosas por las concesiones realizadas a sus socios en el Gobierno. ¿Coincide?

Creo que en algunas ocasiones los mensajes que se trasladan desde el Gobierno de España parecen contradictorios con lo que han sido los mensajes tradicionales del PSOE, y eso genera una enorme confusión a muchos militantes y también a muchos votantes tradicionales. Todas las cuestiones que tienen que ver con nuestra relación con los nacionalistas, fundamentalmente, obligados como consecuencia de la necesidad de los pactos de gobierno y de sacar adelante los temas en el parlamento, generan zozobra, confusión y a veces rechazo por parte de sectores tradicionales de nuestro partido. Yo entiendo que están condicionados y que es consecuencia de la falta de una mayoría parlamentaria.

Es verdad que eso está confundiendo y en territorios como el nuestro no se entiende, se consideran que son cesiones al independentismo que no tienen justificación. Creo que es verdad que se produce una cierta confusión, en ocasiones pesimismo, por parte del votante tradicional del PSOE, que no concibe que se puedan realizar determinadas medidas solo para satisfacer el ansia y el afán egoísta, en muchas ocasiones, de los independentistas. 

 

El presidente regional, García-Page, hablaba de la idoneidad de que el PSOE mire al centro para buscar un posible entendimiento con el PP, evitando así esa necesidad de satisfacer las demandas independentistas. ¿Ve posible una agenda común?

Es complicado, pero es verdad que hay asuntos que son de Estado que tendríamos que ser capaces en España de convertirlos en asuntos de interés y de actuación de los dos grandes partidos. Por ejemplo, la inmigración, o la seguridad y defensa de nuestro país, nuestra participación en los organismos internacionales, la Justicia y su funcionamiento... No pueden ser un instrumento con el que arrearnos unos a otros, sino que al contrario, se deben pactar y en la medida de lo posible se deben intentar aislar de lo que es el debate de la confrontación ideológica y partidista en la vida política. 

¿Cómo valora la gestión de Pedro Sánchez al frente del Gobierno?

En general, en todo lo que tiene que ver con la política social y económica, es muy positiva. Este es el Gobierno que más ha hecho por las pensiones de nuestros mayores en España, mejorándolas de manera sustancial; es el que mayor compromiso tiene con la sanidad pública y que más recursos ha derivado a las comunidades autónomas para atender este modelo;en educación y las becas existe el mayor presupuesto de la historia destinado a jóvenes que deciden estudiar; y por supuesto, en todo lo que es la política socioeconómica, la subida del Salario Mínimo Interprofesional, que hay muchísimas familias que están vinculadas a este salario y que no deja de subir cada año y que me parece muy positivo. Además, ahora se va a reducir la jornada de trabajo, y hay diálogo con los empresarios, y en la actualidad somos el motor económico de Europa.

El problema está en las relaciones con los independentistas y en la sensación de sometimiento a los caprichos, y a veces a las locuras, de un personaje como Puigdemont.

¿Se pone algún límite en la política?

En nuestro partido los límites te los ponen los militantes y los afiliados. Ahora tengo un encargo para los próximos cuatro años, que es lo que dura el mandato, y después serán los militantes los que digan si merece seguir al frente o tengo, por el contrario, que dar un paso al lado o asumir otras responsabilidades. 

 

¿En su futuro político, se ve como presidente de la Junta? 

No estoy en esa actitud vital en este momento. 

Volviendo al presente. En unos días inicia usted su cuarto mandato como secretario general del PSOEen Ciudad Real. ¿Ve alguien en el partido con perfil para sucederle cuando llegue el momento?

Claro, pero no me atrevo a señalar a nadie. Muchos podrían serlo, sin duda, tienen cualidades y capacidades. Tenemos la suerte en el PSOE de tener un buen número de compañeras y compañeros muy cualificados para dirigir el partido y hacerlo con una solvencia y eficacia muy importante. Lo digo sinceramente. Yo creo que hoy, sin demérito a mis compañeros del resto de la región, el PSOE de Ciudad Real es un ejemplo de fortaleza, de liderazgos y de cuadros políticos de mucho nivel. Es una poderosa maquinaria de gobierno, y lo hemos demostrado durante muchos años, pero es también una eficaz maquinaria de oposición.

 

Hablando de oposición, ¿qué nota le pone a la que está ejerciendo el PP de Paco Núñez en la región?

Creo que el PP necesita mejorar. Están muy despistados en Castilla-La Mancha, pero ya sabe aquello de que cuando el enemigo se confunde, hay que dejarle que siga en la confusión.