El municipio de Arroba de los Montes ha vuelto a revivir este domingo la fiesta de La Candelaria, una tradición de la que existen referencias que datan del año 1752 y que, hoy en día, se sigue celebrando como entonces.
Los historiadores locales María Dolores Fernández Martín y Jesús Víctor García han explicado a EFE que el nombre de esta tradición viene de las candelas o velas que se estilaba bendecir y llevar encendidas ese día.
Arroba revive la fiesta de la Candelaria - Foto: Beldad
Esta fiesta se conmemora cada 2 de febrero por el acto de purificación de la Virgen María después del parto y la presentación del Niño en el templo.
La fiesta de la Candelaria, han comentado, es de origen canario, ya que fue en las Islas Canarias donde apareció esta virgen.
María Dolores Fernández Martín y Jesús Víctor García han comentado que la primera fiesta de esta virgen se realizó en 1497, por el conquistador de Tenerife, Alonso Fernández de Lugo, quien la celebró, coincidiendo con la Fiesta de la Purificación.
La expansión de este culto mariano se extendió por toda España y por todo el continente americano, y la aparición del culto en Arroba de los Montes fue posiblemente, por la llegada de los soldados de fortuna canarios, llamados palmeros, que estuvieron en la zona de los Montes de Toledo durante las batallas de diversas guerras civiles que tuvieron lugar en la Península Ibérica.
La Candelaria, han dicho los historiadores, "es una tradición muy arraigada en Arroba y de especial interés para todos sus habitantes, quienes a raíz de una promesa o petición cumplida, realizan unas tortas de candelilla que se ofrecen a la virgen".
Este dulce, las roscas de candelilla, son hechas a base de tiras de masa de harina y huevo fritas, que son envueltas con miel caliente y batida, y que se disponen de forma circular alrededor de un plato o fuente.
Según la tradición, una de estas roscas es para la Virgen de la Candelaria y otra para el cura del municipio.
De igual manera, este mismo día, tiene lugar la celebración de la misa, donde se entona una canción mientras llevan a la virgen junto con dos palomas desde la parte posterior de la iglesia hasta el altar.
Desde ese mismo altar baja el cura para recoger las roscas de manos de la madrina que las ha ofrecido, y que hace este trayecto delante de la virgen.
Después la virgen es portada hacia la parte posterior de la iglesia pero siempre mirando hacia el altar, mientras se canta la canción de la Virgen de la Candelaria y se tiran caramelos y golosinas a los feligreses.
Cuando se termina el oficio religioso se hace una procesión alrededor de la iglesia y se sueltan las palomas ofrecidas en este rito.
María Dolores Fernández Martín y Jesús Víctor García explican que la virgen lleva una vela encendida en este trayecto y si cuando acaba, la vela sigue encendida, se dice que el invierno está acabando, mientras que si por el contrario, ese día llueve, se dice que el invierno está terminado y empieza la primavera.
"En este día es cuando se hacen evidentes las primeras señales de la primavera y por eso los fieles ven las señales inequívocas que se manifiestan en esta celebración", han recordado ambos.
Después, en la puerta de la iglesia, se sortea la rosca de la virgen con las papeletas que previamente se han vendido en las semanas anteriores; mientras que, la otra rosca de la candelaria, es regalada al sacerdote.