El próximo relevo en la dirección del PNV -Aitor Esteban se hará con la presidencia tras la renuncia de Andoni Ortuzar que se retira tras algunos avisos de "fuego amigo"- apareja una componente que va más allá de la política vasca para incidir en el escenario de la vida nacional. La sintonía personal entre Pedro Sánchez y Aitor Esteban se refuerza por el hecho de que en Vitoria el PNV gobierna en coalición con el Partido Socialista de Euskadi. Una coalición que refleja la condición auxiliar de los socialistas -tercer partido en el Parlamento Vasco-, pero que tiene en sus manos la estabilidad del gobierno aunque vive bajo la espada de Damocles fruto de la cercanía de Pedro Sánchez con Bildu, que es la segunda fuerza de la Cámara autonómica.
Mientras tanto, la relación de intereses entre el PNV y los socialistas también asegura que Sánchez seguirá contando en las Cortes con los votos de los diputados nacionalistas. Esteban -que lleva trece años de portavoz del partido en el Congreso-, fue un peón determinante en la maniobra de la moción de censura que tumbó a Mariano Rajoy. En el Partido Popular todavía no se han repuesto de lo que entienden -con razón- que fue una traición por parte de quien hasta la fecha había sido un aliado tradicional, próximo además en ideología conservadora. Esteban se lleva bien con Sánchez y mal con Núñez Feijoo con quién ha tenido varios encontronazos dialécticos.
La acritud con la que desde la dirección del PP han criticado la cesión al PNV del palacete parisino incautado durante la invasión alemana de Francia y sede actual del Instituto Cervantes refleja el malquistar que resume las relaciones actuales entre los dos partidos. Miguel Tellado, el portavoz de los populares, les acusó de querer "hacer caja" y de "aprovechateguis" y Esteban replicó tildándole de "torpe" y "mal educado". Una mala relación que en términos políticos le facilita el sueño a Pedro Sánchez a la vista de que, por el lado del PNV, puede seguir contando con el mismo respaldo que en su día, inopinadamente, contribuyó a sacar adelante la moción de censura que le entregó la llave de La Moncloa.