El negocio de la música en vivo en la provincia de Ciudad Real se ha multiplicado por tres en solo dos años gracias al resurgir de festivales y la apertura de nuevos espacios para la música. Solo de 2023 a 2024 la facturación de estos espectáculos creció en un 75 por ciento, elevando el negocio de la música en vivo, por la venta de entradas, a más de seis millones de euros. Ciudad Real se aprovecha de una situación global y es que según el Anuario de la Música en Vivo 2025 de la Asociación de Promotores Musicales (APM) de España, los ingresos por venta de entradas llegaron a 725,6 millones de euros en España, un 25 por ciento más en un solo año.
Detrás de los datos hay un aporte cultural, con festivales que se han ido lanzando a lo largo de estos años, desde la pandemia, como el Oasis Sound de La Solana o el VID de Daimiel, que se han sumado a otros clásicos que se venían celebrando como el Choorock de Corral de Calatrava, el decano que cumple 26 años este 2025 o el Muxismo Rock, de Miguelturra. «El VID trae artistas que antes no venían por la provincia», explicó Mario García Muñoz, uno de sus promotores, recordando que a las fiestas municipales suelen acudir artistas reconocidos y estos festivales amplían el abanico, «enriqueciendo» la propuesta musical y destacando «artistas que son de la tierra», que es una apuesta propia del VID. Este festival, que este año va a por su tercera edición, ha notado este crecimiento de público, con un 50% más de asistencia, dando forma a una cita musical que va teniendo cierta acogida.
Con todo, para pasar de tres a seis millones es necesario que haya algo disruptivo y eso se encuentra en Alcázar de San Juan con dos festivales: Festial! y Pirata Rock. Dos eventos nacidos en 2024, que tendrán continuidad en 2025, con grandes nombres y conciertos exclusivos en la región. Por ejemplo, ayer se anunció que Amaia dará su única actuación en Castilla-La Mancha en el Festial! «Estamos viviendo un momento único, en la música en vivo, que viene generado por el aumento de consumidores posibles que acuden a un concierto», indicó Javier Ajenjo, director del festival, recordando como ahora, por ejemplo, padres con 50 años «vuelven a ir a conciertos o no han dejado de ir a conciertos». Esto «ha multiplicado prácticamente por dos los usuarios posibles». De hecho, explicó que esta es «una época donde prácticamente artistas de todos los ámbitos y todas las épocas están funcionando».
Con un festival recién creado, Ajenjo explica que esta situación «no es solo una cuestión de festivales, quizás sea el país con más festivales del mundo, a veces lo cifran en mil festivales, es imposible que todos funcionen, pero quiero ser positivo, quiero pensar que esto es bueno; lo malo sería que no fuera nadie a los conciertos o que estuviéramos atravesando un mal momento». En este sentido, considera que no hay que quejarse de la situación y «fortalecer los festivales, los eventos, las salas de música» promoviendo la colaboración pública y privada en estos eventos. «Debemos de subirnos a los trenes ya en marcha, festivales que ya están funcionando, no inventar, y sobre todo seguir oyendo música y yendo a conciertos».
Salas. Además de los festivales, la segunda explicación al negocio de seis millones de euros se encuentra en salas con mucha historia como La Casa con Ruedas de Daimiel, donde su propietario, Miguel Ángel Ruiz, reconoce que «hay más sitios y más auge, porque obviamente la gente responde». «Cuando abrimos al principio después de la pandemia venía muy poquita gente y ahora parece que se está recuperando ese público de antes», indicó, recordando que quizás esté «más repartido porque hay más salas».
Entre esos nuevos espacios se encuentran locales nocturnos como La Antigua, de Ciudad Real. Una discoteca que ha descubierto en la música un nuevo nicho de mercado, explica Pablo Victoria, su propietario. «La noche cada vez está más floja, van cambiando las tendencias hacia la tarde y hay un nicho importante en que se busca música en vivo», dijo Victoria, quien resaltó la apuesta por los grupos locales que realiza porque «hay cantera» y un público que apoya sus conciertos.
Esta situación de la música en vivo tiene mucho futuro si se tiene en cuenta que este año se ha anunciado un nuevo festival, en Ruidera, El Rumor del Agua, y en Alcázar de San Juan o La Solana se han abierto varios espacios que también cuentan con una programación fija de conciertos todos los meses.