La reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales planteada por el Gobierno central «complica mucho» la negociación colectiva, según señala la patronal de Ciudad Real, que lamenta que las medidas que se están tomando por parte del Ejecutivo están dejando de lado este mecanismo de negociación entre empresarios y sindicatos.
El presidente de la Federación Empresarial de Ciudad Real (Fecir), Carlos Marín, aseguró que la negociación colectiva está «muy tocada» debido a las imposiciones de la ministra de Trabajo y vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz. En esos convenios se negocian distintos aspectos, entre ellos la jornada laboral, pero ahora deberán «ir por otro lado» para establecer posibles cesiones a la parte trabajadora. «Hay muchos convenios que están en stand by porque no quieren firmar ningún tipo de reducción, sabiendo que luego va a venir la ministra y va a hacer lo que le dé la gana», acusando, además, a la ministra del área de «reventar» la negociación colectiva.
La reducción de la jornada laboral de 40 a 37,5 horas semanales se aprobó el pasado 4 de febrero en el Consejo de Ministros, si bien se trata de un anteproyecto que debe seguir ahora los trámites parlamentarios, por lo que no se espera que entre en vigor antes de final de año. Es, de hecho, una de las pretensiones de Yolanda Díaz, también como líder de Sumar.
Por su parte, los sindicatos consideran que se trata de una medida positiva. «Ya le dijimos a la patronal que con la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) no se iban a hundir las empresas y con la reducción de la jornada laboral tampoco», afirmó a este diario la nueva responsable de Negociación Colectiva de Comisiones Obreras, Ángela Briones, quien aseguró que demostrarán «que no es nada negativo».
Al contrario, expuso Briones. Considera que la medida «repercutirá de forma positiva en los trabajadores», ya que tendrán que realizar «menos horas de trabajo con igual salario; menos horas de trabajo y más ocio y será más equitativa la conciliación».
La representante sindical agregó que tendrá un impacto positivo en quienes tengan «trabajos precarios a tiempo parcial, que suelen desarrollarse en mayor medida las mujeres». Con la futura norma, dijo, la referencia que se tomará para esos contratos a tiempo parcial no será de 40 horas semanales, sino de 37,5, por lo que también verán reducida su jornada. «Los medios digitales mejoran la productividad y eso tiene que repercutir en la clase trabajadora», expuso Briones.
La reducción de la jornada laboral puede tener su impacto en los convenios colectivos que están por negociar en la provincia y que, hasta el año 2028, afectarán a un total de 76.400 trabajadores, si bien una vez que entre en vigor la nueva legislación tendrá que aplicarse al total de trabajadores.
Sin embargo, los que pueden quedar a la espera de que la nueva norma salga o no adelante son los que está previsto negociar este 2025. En este caso, afectan a 25.900 trabajadores, ya que los convenios colectivos que se deben renovar son: el del campo, que afecta a 14.000 trabajadores y «siempre es el más complicado», según CCOO; el de hostelería, para 10.000 empleados; derivados del cemento (2.000 trabajadores); transporte de viajeros (1.500); panaderías (300) y pompas fúnebres (100), según los datos aportados a este diario por CCOO.
En cuanto a los convenios que finalizarán este año y que se deberán negociar a partir del año que viene están el de comercio textil (9.000 trabajadores), construcción y obras (15.000); madera y corcho (10.000) o el convenio de vinícolas (4.000), entre otros.
Entre los que finalizan en 2026 y se negociarán en 2017 destaca el de limpieza (5.000 trabajadores), mientras que a partir de 2028 se abordarán algunos como el de transporte de mercancías (4.200).