Charo Zarzalejos

CRÓNICA POLÍTICA

Charo Zarzalejos

Periodista


Si Feijóo gobierna

28/03/2025

Si algún día Alberto Núñez Feijóo llega a Moncloa, si quisiera, tendría las cosas no demasiado complicadas. Pedro Sánchez está creando escuela de cómo gobernar y de cómo estar en el poder, que son realidades bien distintas.

Hemos llegado a un punto en el que nunca pasa nada, que todo está bien, que no importa gobernar por decreto aunque esta figura esté reservada a asuntos de extrema importancia o urgencia. No importa tampoco que no se celebren debates sobre el estado de la Nación y, por supuesto, es irrelevante que se gobierne con presupuestos de una legislatura ya caduca. Nunca pasa nada. Es irrelevante negociar en Waterloo, con mediador internacional por medio y se ahorra tiempo, o no se pierde, en palabras de la portavoz, la modalidad de decretos ómnibus.

Por supuesto, carece de toda importancia institucional despreciar al líder de la Oposición y no cruzar con él la más mínima interlocución aunque fuera para discrepar y, ni que decir, que cuando se trata de asuntos de estado como es la amenaza que se cierne en Europa, el tema se puede sortear intentando saltar charcos pequeños pero decisivos y luego, eso sí, reclamar a la oposición un sentido de Estado que no tienen los socios elegidos.

Si Núñez Feijóo llega a Moncloa tiene, si quisiera y pudiera, la ruta marcada para aguantar carros y carretas, para gobernar con o sin el apoyo del legislativo, para mantener a imputados en puestos de primer orden. En realidad, tendría, si quisiera y pudiera, hacer lo que considerara oportuno en cada momento, incluso retirarse durante cinco días, ir a Zarzuela casi al amanecer para decirle al Rey que no, que no se va. Aquella fue una maniobra, como otras tantas, sin precedentes.

Si Núñez Feijóo nadie de los que hoy, fuera y dentro del PSOE y desde diversas instancias tendrían fuerza moral para criticar o censurar posiciones, decisiones y estrategias que hoy se admiten como normales, es más, se admiten como irrelevantes a efectos democráticos.

Núñez Feijóo tiene muchos defectos, como todos, y no siempre acierta en sus decisiones, también como todos, pero no es Pedro Sánchez como en muchas ocasiones ha afirmado. Para ser Pedro Sánchez, hay que ser Pedro Sánchez. Un hombre tan sorprendente como temerario, aunque siempre podrá decir, no sin razón, que él sabe resistir y Núñez Feijóo no está ya en edad de aprender.

Si el presidente del PP llega a Moncloa no será, con seguridad, como Pedro Sánchez. No es capaz, por carácter y educación, de lanzar desde el atril del Congreso esas carcajadas que al Presidente parecen gustarle y que a muchos nos parecen improcedentes y fuera de lugar.