El Consejo de Política Fiscal y Financiera de mañana trae una de cal y una de arena para Castilla-La Mancha. La Junta está satisfecha con la condonación de la deuda que propone el Ministerio, pues ya no va a tener que devolver un 30% de la que tiene contraída con el Estado. Sin embargo, el disgusto ha llegado con el criterio que ha establecido el Gobierno de España para repartir el nuevo impuesto para la banca. Y es que se va a distribuir entre las comunidades en función de su PIB, es decir de su riqueza.
Aparte de que es algo que no beneficia a Castilla-La Mancha, el consejero de Hacienda, Juan Alfonso Ruiz Molina, no ve que tenga ningún sentido. "Se recauda un impuesto a los más ricos para repartirlo, no a los más pobres, sino para repartirlo a los más ricos. Es Robin Hood al revés", critica.
"Es muy difícil explicar ese reparto a la sociedad", comenta. Lo ve como "una ruptura con los principios más elementales de distribución de la riqueza" y cree que sienta un precedente muy peligroso. Deja caer que iría en contra de la Constitución, que obliga a los poderes públicos a "promover una distribución de la riqueza regional más equitativa".
Ruiz Molina ve detrás la sombra de las negociaciones con los partidos independentistas catalanes. "Aceptar este criterio supone aceptar la financiación singular para Cataluña, que vienen defendiendo que aquellas comunidades con más capacidad económcia tienen derecho a mejores servicos públicos".
El consejero castellanomanchego avisa de que mañana se lo va a decir a la ministra Montero. "Este Gobierno reconoce lo que está bien y reconoce lo que está mal", apostilla.