Juezas y fiscales dictan sentencia contra el antiguo sistema

J.M.Beldad-M. Espadas
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Cuatro profesionales del Derecho, dos juezas y dos fiscales, ofrecen a La Tribuna una visión desde dentro sobre el papel de la mujer en la Justicia y los desafíos que aún persisten

Juezas y fiscales dictan sentencia contra el antiguo sistema - Foto: Fotos Rueda Villaverde

La Justicia, con los ojos vendados y con una balanza en la mano, ha sido representada desde la antigüedad como una mujer. Y, sin embargo, durante siglos la aplicación de la ley ha sido un ámbito predominantemente masculino. No fue hasta hace unas décadas cuando las mujeres comenzaron a entrar en la Judicatura y la Fiscalía, y aunque están cerca de constituir la mayoría en estas profesiones, el acceso a los puestos de responsabilidad sigue siendo un reto. Cuatro profesionales del Derecho, dos juezas y dos fiscales, ofrecen a La Tribuna una visión desde dentro sobre el papel de la mujer en la Justicia y los desafíos que aún persisten.

María Jesús Alarcón Barcos (Baena, 1961), presidenta de la Audiencia Provincial de Ciudad Real, pertenece a una generación que vio la paulatina entrada de mujeres en la Judicatura. «Desde el punto de vista formal, somos iguales en el acceso a la carrera judicial, pero desde el punto de vista efectivo, no lo es», detalla. El motivo, señala, es que la trayectoria profesional de una mujer puede verse condicionada por la maternidad y la conciliación. «Tuve que hacer un parón en mi carrera hasta que mis hijos fueron mayores, y eso se nota en el currículum. No me arrepiento, pero las nuevas generaciones deben entender que no es necesario detenerse para ejercer la maternidad».

Miriam García López (Elorrio, 1989), magistrada en Almadén, representa a esa nueva generación que asume la conciliación de una forma distinta. «Conciliar tal y como se nos vende es imposible. Más que de conciliación, suelo hablar de elección», relata. Su caso es paradigmático: con tres hijos pequeños, optó por un juzgado con menor carga de trabajo, sacrificando un posible ascenso en la carrera judicial. «Cuando mis hijos sean mayores, quizás pueda dar un paso adelante», explica, consciente de que, por ahora, la maternidad marca su ritmo profesional: «Lo he elegido yo, soy feliz cuidando a mis hijos y a mi marido y ejerciendo mi profesión de esta manera». El peso de la mujer en la Justicia en Ciudad Real es contundente. Actualmente, en los juzgados de la provincia hay 14 juezas, mientras que en Ciudad Real capital, contando la Audiencia y los Juzgados unipersonales, hay otras 13. En contraste, sólo tres hombres ejercen en juzgados de la provincia, y en la capital la cifra es de 13. Estos números reflejan una transformación en la composición de la Judicatura, aunque el acceso a los cargos de mayor responsabilidad sigue siendo desigual.

María Jesús Alarcón, presidenta de la Audiencia Provincial de Ciudad RealMaría Jesús Alarcón, presidenta de la Audiencia Provincial de Ciudad Real - Foto: Rueda Villaverde

Fiscalía. El ámbito de la Fiscalía tampoco ha sido ajeno a la transformación. Carmen Mendiola Gómez (Ciudad Real, 1962) teniente fiscal de Ciudad Real, recuerda cómo la idea del fiscal tradicional estaba ligada a la figura masculina: «Un señor mayor, con corbata, con una autoridad incuestionable», cuenta. Pero la realidad ha cambiado, y hoy en día el 65 % de los fiscales en España son mujeres. «Aquí en Ciudad Real vamos a superar el 70 %. Es una Fiscalía principalmente femenina», afirma. Yolanda Gutiérrez García (Ciudad Real, 1977), fiscal especializada en menores, comparte una visión similar, aunque reconoce que el acceso a los puestos de mayor responsabilidad sigue siendo una asignatura pendiente: «Cada vez hay más mujeres en la Judicatura y en la Fiscalía, pero los cargos de mayor poder siguen estando ocupados por hombres. Se está rompiendo el techo de cristal, pero queda mucho por hacer». La llegada de más mujeres a la Fiscalía también ha traído consigo una mayor especialización en ámbitos como la violencia de género y la protección de menores. Gutiérrez, con años de experiencia en estos campos, subraya la importancia de la educación: «El incremento de la violencia intrafamiliar en menores y la cosificación de la mujer en redes sociales son problemas graves. No basta con endurecer las penas, hay que trabajar en la prevención». Ella trabaja en Madrid y va y viene todos los días en el tren, «porque quiero que mis hijos tengan sus raíces en Ciudad Real, y hago esa elección». También señala que «cuando eran más pequeños, era algo impensable». 

Perspectiva. Una cuestión recurrente es si las mujeres juzgan de manera diferente a los hombres. Para Alarcón, la justicia es ciega y la profesionalidad está por encima del género. «No veo una diferencia de sensibilidad con respecto a los compañeros. Depende más de la persona que del hecho de ser mujer», sostiene. Sin embargo, Gutiérrez sí cree que la presencia femenina ha humanizado la Justicia: «Nos necesitamos hombres y mujeres, porque nos complementamos. Pero la mujer tiende a humanizar más el servicio público, a hacerlo más cercano», reflexiona.

En temas como la violencia de género, la perspectiva de género es clave. Alarcón considera que las mujeres han roto el silencio: «No creo que haya más delitos ahora, sino que las víctimas han dejado de ocultarse. Ahora saben que serán escuchadas». En la misma línea, García López advierte sobre la confusión de roles que las nuevas generaciones están experimentando: «Durante años se intentó masculinizar a la mujer, ahora estamos viendo un cambio de tendencia. Pero las redes sociales y la sobreexposición han traído nuevos problemas».

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Carmen Mendiola, teniente fiscal de la Audiencia Provincial de Ciudad Real
Carmen Mendiola, teniente fiscal de la Audiencia Provincial de Ciudad Real - Foto: Rueda Villaverde
La magistrada Miriam García López
La magistrada Miriam García López - Foto: Rueda Villaverde
Yolanda Gutiérrez García, fiscal de menores
Yolanda Gutiérrez García, fiscal de menores - Foto: Rueda Villaverde

Pese a los obstáculos, todas coinciden en que el futuro es prometedor. La presencia femenina en la justicia es cada vez mayor y las nuevas generaciones tienen herramientas que antes no existían. Mendiola anima a las jóvenes a no tener miedo: «Que no renuncien a nada, que sepan que pueden ser madres y grandes profesionales. Nosotras abrimos camino, pero ellas deben seguirlo sin complejos».
La Justicia, esa mujer de ojos vendados con una balanza en la mano, ha dejado de ser un símbolo abstracto para convertirse en una realidad tangible. Cada vez son más las mujeres togadas que administran justicia mientras transforman su funcionamiento desde dentro. Y aunque la igualdad aún tiene barreras por superar, su camino ya está trazado.