Álvaro Martínez (24-1-1990. Granada) asumió el reto de tomar las riendas del Viña Albali en un momento muy delicado, tras la dimisión de Ricardo Íñiguez. Se hizo cargo del equipo a 4 puntos de las posiciones de descenso y, tras empatar en su debut en Pamplona (2-2), aprovecha el parón de selecciones nacionales para trabajar de cara al siguiente duelo de Liga, ante el Córdoba el domingo 16 de marzo y que él mismo califica como una final.
¿Cómo han sido estos primeros días en Valdepeñas?
Han sido días de mucho trabajo, pero estoy contento. Con dos entrenamientos y medio tuvimos que jugar en Pamplona contra Xota y logramos puntuar, que era algo muy importante, sobre todo, por el aspecto mental. Estoy intentando priorizar lo que considero las cosas más importantes y prepararnos al máximo para cambiar esta dinámica. Esta semana, gracias al parón, tenemos algo más de tiempo para conocernos y entrenar.
¿Cómo valora ese empate en Pamplona?
Fue positivo, aunque estaba claro que íbamos a por la victoria. Xota es un equipo muy fuerte, dinámico y difícil de defender y es, precisamente, en ese aspecto defensivo, donde estaba uno de nuestros problemas. Recibimos solamente dos goles y vi a un equipo metido y concienciado de lo que había que hacer.
¿Cómo se encontró al vestuario tras su llegada al banquillo?
Era un grupo tocado a nivel de confianza, ya que los resultados no están siendo los esperados. La personas ganamos en confianza con los resultados, pero también con el trabajo. Se trata de trabajar todos los aspectos posibles del juego para que según la situación el jugador sepa cuál es la solución y tenga esa confianza, siendo conscientes de que luego en la competición hay otros condicionantes emocionales. Se trata de saber cómo actuar en aquellas situaciones que podamos controlar.
¿Qué tal la evolución de los lesionados Fernando y Álex González?
Fernando está pendiente de nuevas pruebas para ver qué tal evoluciona y con Álex González espero contar para el encuentro ante el Córdoba. No obstante, hay que esperar también. En este sentido, no quiero excusas y ojalá podamos estar todos disponibles, pero los que estén tienen que estar preparados.
Su siguiente encuentro será ante el Córdoba, un equipo que solamente ha sumado un punto en los cinco últimos partidos y con el que está empatado en la tabla. ¿Es para usted una final?
Para mí, sí es una final. En el caso de ganar adelantaríamos un puesto en la tabla y les meteríamos a ellos también en una posición delicada. Quiero que sea un partido en el que nosotros llevemos el peso, sabiendo que Córdoba es un conjunto muy trabajado.
¿Hasta qué punto la necesidad de puntos le condiciona a la hora de implantar su modelo de juego?
Quiero que ante el Córdoba ya se vayan viendo cosas, pero es cierto que esto no es pretemporada ni tenemos tiempo para pruebas. Las circunstancias son las que son y hay que reforzar lo que se estaba haciendo bien y corregir donde el conjunto está fallando. Debemos priorizar lo que nos tiene que dar esos resultados inmediatos porque aquí no hay medio plazo. Lo que tengo claro es que todo el mundo debe subirse a este barco. Con siete u ocho jugadores no nos vamos a salvar, todo el mundo tiene que estar preparado para cuando le llegue su oportunidad.
En ese sentido, la importancia de la afición es capital...
La importancia del público es clave. Necesitamos que nuestra casa sea un fortín y hasta ahora el equipo no ha dado el nivel esperado. Por plantilla, por nombres, el equipo no ha respondido a las expectativas, pero ya no vale de nada mirar al pasado. Ahora que centrarse solamente en el Córdoba y demostrar a nuestra gente que vamos a ir a por todas.