«Hay un déficit entre la ley de accesibilidad y la práctica»

Hilario L. Muñoz
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El presidente del CERMI explica para La Tribuna la importancia del trabajo desarrollado por Laborvalía y la importancia de la Convención de Derechos de Personas con Discapacidad

«Hay un déficit entre la ley de accesibilidad y la práctica» - Foto: Rueda Villaverde

Como presidente del Cermi, ¿qué saca en esta propuesta de Laborvalía y UCLM? 

Lo que más me ha seducido, y lo quiero decir en esos términos, en que interviene la pasión y la razón,

es que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo de Ciudad Real tomen el foro y hablen. Ellas han sido las protagonistas. Han dado testimonio de su visión, su percepción, sus deseos, y no han estado mediatizadas ni por sus representantes, ni por sus familias, ni por sus organizaciones. Son muy elocuentes, muy persuasivas, y, por tanto, este foro es una llamada a dar voz y espacio a las personas con discapacidad, con cualquier discapacidad, que solo necesitan apoyos para hacerse notar. 

«Hay un déficit entre la ley de accesibilidad y la práctica»«Hay un déficit entre la ley de accesibilidad y la práctica» - Foto: Rueda Villaverde¿Conocía el seminario que se hace aquí en la Universidad? 

Sí. Estuve en la primera edición, en la inauguración, y después por la relación estrecha que tengo tanto con los directores de la cátedra de Derecho a la Discapacidad como con Laborvalía. 

¿Se puede exportar la iniciativa?

Absolutamente. Está habiendo una especie de fermento en muchas universidades. En principio, las personas con discapacidad intelectual, como no titulan, no se las espera para ser egresados. Estaban excluidas de la universidad. Estos casos abren vías a la universidad, al generar otras formas de adquirir y de acreditar el conocimiento, que no sean las típicas del grado, del posgrado, del doctorado. Se está viendo mucho y es muy interesante. No puede haber ningún reducto del saber que esté negado a personas con discapacidad.

¿Qué queda para que la Convención de Personas con Discapacidad sea una realidad?

Quedan muchas cosas, sobre todo, que las declaraciones legales, el derecho positivo, se parezca a la realidad. Hay un grave déficit de no correspondencia, de lo que dice la norma a lo que ocurre en la práctica. Ahí hay una hipocresía. Muchas veces se necesita presupuesto para cambiar la realidad, porque nuestra realidad no es solo cambiar una ley, hay que cambiar todos los entornos, hay que cambiar los sistemas de transporte, hay que cambiar los sistemas educativos, los sistemas residenciales. Luego hay hipocresía de decir sí a la Convención y por otra estar en la inercia de lo conocido, de lo adquirido, de lo histórico. Estamos en un profundo desajuste entre el plano declarativo y el plano práctico.

¿Qué cosas prácticas quedan?

Por ejemplo, que la educación inclusiva sea una realidad, que ahora mismo no lo es; o que las personas con discapacidad puedan vivir allí donde quieran, que no se vean obligadas a tener que vivir en formas colectivas con otras personas con discapacidad si no es su deseo. También el entorno, que sea universalmente accesible.