«Ponemos en marcha proyectos que si funcionan deben quedarse»

Hilario L. Muñoz
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Afronta en julio la segunda edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro como directora. Una muestra que trae muchas novedades y donde la CNTC vuelve a estrenar en el espacio Adolfo Marsillach

«Ponemos en marcha proyectos que si funcionan deben quedarse» - Foto: Jesús Monroy

¿Este, con todo un año para organizarlo, es el festival de Irene Pardo?

Tanto el del año pasado como este es mi festival. Está aumentado y está mucho más pensado. Tengo la sensación de que estamos llevando a cabo el proyecto que presentamos.

¿Qué novedades destacaría?

Hemos podido confeccionar una programación muy internacional. Es internacional no solo en el sentido de programar espectáculos internacionales, sino de generar relaciones internacionales que creo que han venido a quedarse y que tienen que ver con la formación, con la manera de decir el verso, con la manera de interpretar. En ese camino estamos trabajando con Uruguay y vamos a trabajar con Estados Unidos, con diferentes países. 

¿Por qué este es el año de Calderón?

Hay mil motivos para hacer Calderón, porque es uno de los autores más relevantes. Además, la Compañía Nacional tomó la decisión de hacer estos 'calderones', tanto El monstruo de los jardines, como El gran teatro del mundo, como la propuesta de Ana Zamora de El castillo de Lindabridis. A raíz de ahí, hablando con Beatriz Patiño, del Museo Nacional del Teatro, consideramos que en esta manera de trabajar que tenemos coordinada y para dar un sentido coherente al festival, la exposición del museo debía de ser Calderón. Por otra parte, ha coincidido que Teatro Corsario también cumple sus 40 años de vida con ese Alcalde de Zalamea y La dama boba, de Borja Rodríguez. Cómo no va a estar Calderón en el imaginario de la producción teatral si es soberbio.

Este año, además, hay muchos aspectos que se anunciaron en 2023. Una es que el festival lleve actividades a institutos de la provincia y que se empezó la pasada semana. ¿Cómo ha sido ese primer contacto con un instituto de Ciudad Real?

Está siendo un proceso muy bien pensado y muy bien organizado, fundamentalmente por Cata Martínez, que es la directora adjunta del festival, porque creemos que tenemos que hacerlo de manera que no sea nada coyuntural, tiene que ser estructural. Lo que pretendemos es crear las herramientas necesarias para que los profesores y todas las personas que trabajan en el aula vivan el teatro como una herramienta maravillosa de transformación de quienes están en su crecimiento personal. El teatro clásico les puede aportar muchísimas herramientas para desarrollarse en la vida y para desarrollar su creatividad. 

El otro anuncio del año pasado es el proyecto Plataforma Corral, crear esas obras para Almagro.

Este proyecto es pasar de la gente que está en el instituto, que está teniendo su primer acercamiento al teatro clásico a ese segundo capítulo de la vida en el que deciden qué hacer y hay personas que quieren dedicarse a la interpretación, a la dirección y a la dramaturgia y que están enamoradísimas del teatro clásico. No sabes la carga de emoción de esas personas que, ahora mismo, están terminando cuarto de la Resad o están recién egresados de la Resad, y la motivación que les supone crear para el Corral. A veces, como estamos tan acostumbrados a pisar el Corral, no sentimos la emoción que produce a las personas y a los profesionales pisar esas tablas. La plataforma para dar la oportunidad de hacer una creación expresamente para el Corral es una manera de motivarles y casi de posicionarles ya en el teatro clásico para que formen parte de su proceso creativo.

¿Eso implica que cada día hay una obra distinta en el Corral?

No, es una obra que se hace expresamente para el Corral y se llama El arte de ser comediante. Plataforma Corral supone hablar con un director, jóvenes y proponerles hacer una obra para el Corral. En este caso han sido dos directores, pero es la misma función. 

Otra clave de la 47 edición es que se busca que haya actividades a lo largo de todo el día que acaban en el teatro nocturno. 

La idea del festival es que tiene que ser un encuentro lo más completo posible, que genere muchísima curiosidad. En un mismo día puedes ir a una presentación de un libro o a la presentación de un espectáculo o a un taller, por ejemplo. También puedes ir tú o puedes llevar a tus hijos a hacer unos talleres de encaje de bolillos, puedes ir a ver una masterclass sobre cómo se crea una exposición, puedes ir a ver la exposición de Calderón o la exposición de Teatro Corsario o a la exposición que vamos a tener sobre el propio cartel con todos los personajes en Villarreal e ir atravesando el festival, pero no solo con las actividades vinculadas estrictamente a las artes escénicas, sino que puedes hacer también unas clases de cocina en torno a las recetas del Siglo de Oro o puedes coger el coche, salir de Almagro, disfrutar del Campo de Calatrava, ir a visitar Cerro Gordo... Hay que vivir el festival en el territorio que habita. Esto lo digo muchas veces porque la grandeza que tiene Almagro es el extraordinario patrimonio del Siglo de Oro y la extraordinaria cultura manchega, y más concretamente, el Campo de Calatrava, que tiene una idiosincrasia particular y queremos apostar porque eso es parte de la emoción que te produce venir al festival.

De la programación, hay dos cosas que se repiten respecto al año pasado. Una es la performance, que este año la va a hacer Antonio Laguna, y la otra es la presencia de Pepe Viyuela con una obra creada para el Corral. ¿Es algo que se va a repetir a lo largo de los años?

El año pasado lo que sucedió con Pepe es que empezamos a hablar de Guitón Onofre (la obra que trae este julio) el año pasado, pero no queríamos perder la oportunidad de que en 2023 tanto Pepe como Elena y Sara hicieran un pequeño montaje sobre textos y poesía del Siglo de Oro, que fue un broche precioso. Al final las cosas también se van de manera muy natural y muy vinculadas al hecho de que hay muchas personas y muchos intérpretes que tienen una vinculación muy especial con Almagro. Siempre digo que hay que seducir a los directores, directoras, autores, autoras que entren en el Siglo de Oro. No es nada articulado ni estructurado, pero también es verdad que hay que ser muy receptivo cuando haces las cosas y ves el interés que genera y la emoción que produce. En cuanto a la performance, el año pasado pusimos 20 sillas y nos tuvimos que ir corriendo a poner 70 más. Tenemos que estar abiertos a lo que el público nos quiere comunicar.

Otra gran novedad es que la Compañía Nacional vuelve a estrenar en el espacio Adolfo Marsillach. No sé si ha podido ver cómo será la obra...

No han empezado a ensayar todavía. Este Gran teatro del mundo, dirigido por Lluís Homar, considero que será uno de los grandes espectáculos de la temporada de teatro clásico. 

¿Cómo va la venta de entradas de la programación?

En la primera hora se vendieron 2.000 entradas. El ritmo, obviamente, se ha estabilizado, pero estaremos en torno a las 7.000. Creo que se está haciendo un muy buen trabajo de difusión y de comunicación y se está generando mucha expectación. Me decían el otro día los hosteleros de Almagro que los fines de semana lo tenían prácticamente lleno y que les estaba dando mucha alegría ver que se estaba reservando entre semana. Todo lo que sirva para revitalizar la economía de Almagro es un punto a tener en cuenta.

Además, hay ya completos, como el de El Brujo...

El Brujo sí está prácticamente completo, pero Pepe Viyuela ha sido también el primero en el que casi vamos a colgar el todo vendido. Lo que pasa es que siempre me da cosa decirlo de todo vendido. 

De cara a lo que es el futuro del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, ¿ha pensado en más novedades para las próximas ediciones?

Prefiero vivir en el momento en que estamos ahora, que es la puesta en marcha de todos estos proyectos y tener el sosiego, una vez que pase el festival, de valorarlo. Este año se ha incorporado el proyecto de mediación en los institutos; el proyecto de Plataforma Corral para jóvenes creadores; la conexión Escénica Margarita Xirgú, que es un proyecto de conexión con la Escuela de Teatro de Uruguay; el proyecto que hacemos de difusión del teatro clásico con Acción Cultural Española, en el que trabajaremos en universidades en Estados Unidos y también vamos a trabajar en Portugal… Este año ha habido tantos proyectos que estamos poniendo en marcha que lo que yo creo que es importante que sucedan para poder vivirlos o valorarlos. También tenemos el proyecto de residencias que con suerte podremos poner en marcha, residencias técnicas y artísticas, a partir de otoño. Lo más importante es saber regar bien todas esas semillas que hemos plantado, abonarlas, cuidarlas y ver qué resultados van teniendo para que podamos seguir avanzando. Creo que este año es una edición de puesta en marcha de muchos proyectos que es importante que sean estructurales, que me trasciendan a mí y trascienden al equipo, como trascendieron en su momento Almagro OFF o el Barroco Infantil y que con el tiempo han sido proyectos muy importantes. Si funcionan deben de quedarse.

¿Cómo será esa residencia artística de otoño?

La idea es que, desde el Festival de Almagro y desde su Patronato, generar un entorno y un espacio para que las compañías puedan llegar al final de la producción, esa semana, diez días previos al ensayo, en el que se necesita de mucha concentración y recursos técnicos, como es hacer la implantación de un espectáculo en el teatro. Este es un proyecto que a todos los miembros del Patronato, de todas las administraciones, les ha parecido un gran proyecto porque ayuda a expandir el festival en el tiempo y en el espacio. Genera una conexión ya directamente con la producción, anima a la producción de obras de teatro clásico español y bueno, ha sido muy bien recibido incluso por las compañías. Vamos a hacer también en el festival el foro de compañías de Castilla-La Mancha en Almagro, que trasciende incluso el teatro clásico porque vendrán todas las compañías de las asociaciones. La idea es que Almagro pueda ser un punto de encuentro de todo el sector. Ese programa de residencias lo estamos terminando de perfilar, cuenta con el apoyo de todas las administraciones y cada administración va a generar unos recursos propios para que tenga lugar. Yo ahí sí que tengo que decir que siendo un Patronato muy diverso, con diferentes sensibilidades y de diferentes colores políticos, ojalá esa manera de trabajar, que tiene que ver con la escucha y con el compromiso, con la lealtad y con tener claro cuál es el objetivo común, se diera en el panorama político general que tenemos.

¿Qué le piden los alcaldes en esa ruta por el campo Calatrava para presentar la programación? 

No piden, dan, de hecho. Vamos a hacer otra ruta en un par de semanas, hasta que podamos visitar todos los municipios, a todas las personas, porque cada pueblo es diferente. No ha sido una visita en la que hemos escuchado peticiones, hemos escuchado deseos y todo el mundo que ha participado ha sido muy generoso.