La arquitectura efímera de los altares de cultos

J.M.Beldad
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La Tribuna habla con nueve protagonistas de la priostía cofrade para conocer la importancia catequética y la evolución de los altares de cultos en la ciudad, destacando su papel en la evangelización y el esfuerzo detrás de cada montaje

Jesús Cautivo este jueves en primer día de triduo - Foto: LT

En las iglesias de Ciudad Real, la arquitectura de los altares de cultos es mucho más que una disposición estética de imágenes, cirios y flores. Son espacios efímeros de oración, cargados de simbolismo y pensados para transmitir un mensaje catequético. Aunque su existencia es temporal, dejan un regusto que se comenta durante días en las tertulias cofrades. En los últimos años, la evolución de estos montajes ha sido notable, convirtiéndose en una parte fundamental de la actividad cuaresmal de la ciudad. Ahí es donde cobra importancia la priostía.

Lejos de ser simples decorados, los altares de cultos son herramientas pedagógicas, catequéticas y espirituales. "Los altares hacen visible lo invisible", explica Jesús Ruiz, prioste de la Hermandad del Nazareno. "Un altar debe facilitar la oración y la reflexión sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo". En esa misma línea, Alicia Rojas y Raúl Morales, adjuntos a la priostía de la Hermandad de la Piedad, subrayan que su finalidad no es solo estética: "Un altar bien montado ayuda a los fieles a interiorizar el misterio de la Cruz, reforzando el recogimiento y creando un ambiente propicio para la oración".

Esta concepción de los altares como espacios de evangelización no es nueva. Francisco Javier Moyano y Jesús León, priostes de la Hermandad de la Flagelación, recuerdan que estas estructuras efímeras "se han realizado desde antiguo" y que su importancia radica en respetar las tradiciones litúrgicas, evitando el exceso decorativo para centrar la atención en la imagen titular. El sentido catequético de los altares también radica en los símbolos que los conforman. Mario García, del equipo de priostía de la Hermandad de la Esperanza, lo tiene claro: "Cada elemento del altar tiene un significado. La cera es la luz de Cristo, el incienso eleva nuestras oraciones al cielo, el exorno floral es una ofrenda. Si el fiel no solo ve el altar, sino que lo comprende, hemos cumplido nuestra misión".

Quinario del Señor de la Bondad en 2025Quinario del Señor de la Bondad en 2025 - Foto: LT

Detrás de cada altar de cultos hay un proceso meticuloso que comienza meses antes de su instalación. Javier Sánchez, prioste de la Hermandad del Prendimiento, describe el trabajo como una maquinaria bien engrasada: "Pensamos los altares casi todo el año. A principios de enero empezamos a dibujar bocetos, los contrastamos con la Junta de Gobierno y los párrocos, y después ponemos en marcha a los diferentes equipos". Mario García detalla que en su caso el diseño del altar comienza en verano: "Analizamos la ubicación dentro de la parroquia y realizamos un diseño pormenorizado". En septiembre lo presentan en el Cabildo de Oficiales y luego coordinan la confección de los elementos, ya que "el montaje final puede llevar dos días, pero el proceso se alarga durante meses".

La planificación es clave no solamente por cuestiones estéticas, sino también por la logística. "Debemos coordinar horarios con la parroquia para no entorpecer otros actos", apunta Jesús Ruiz. José Pineño, prioste de la Hermandad de la Soledad, añade que la preparación incluye la limpieza y conservación de enseres, así como la coordinación de equipos de trabajo para que todo esté listo a tiempo.

Excelencia. Los altares de cultos en Ciudad Real han experimentado una transformación en los últimos años. Mario Lucas, del equipo de priostía de la Hermandad del Descendimiento, destaca que las hermandades han incorporado estructuras más elaboradas para dotar de mayor altura y presencia a las imágenes: "Se ha incrementado el uso de estructuras efímeras para mejorar la visión del altar y centrar la mirada en el Señor".

La Virgen de la Esperanza en cultos en 2025La Virgen de la Esperanza en cultos en 2025 - Foto: LT

El prioste del Prendimiento recuerda que hace una década apenas había dos o tres hermandades que montaban altares con dosel en la ciudad. Hoy en día, casi todas han adoptado esta estructura para dar mayor protagonismo a sus titulares. Sin embargo, advierte que la evolución no siempre es positiva: "Se han profesionalizado los montajes, pero en algunos casos se ha perdido el fondo litúrgico y catequético en favor de una estética más efectista". Por su parte, el diputado de Cultos de la Esperanza señala que la adquisición de enseres ha permitido mejorar la calidad de los montajes, aunque siempre deben primar la esencia y la idiosincrasia de cada hermandad. "La innovación tiene que estar al servicio de la devoción", corrobora Jesús Ruiz. 

El montaje de un altar de cultos requiere un esfuerzo colectivo. "La priostía no es solo colocar cirios y flores, sino una labor de conservación del patrimonio y de transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones", explica José Pineño. En muchas hermandades, la priostía es un espacio de formación y compromiso. "Hermanos que empiezan limpiando plata terminan acolitando los cultos", relatan Francisco Javier Moyano y Jesús León.

Uno de los principales desafíos es la financiación. "Los recursos económicos son limitados y debemos reinventarnos cada año para presentar un altar diferente con los mismos elementos", apunta Alicia Rojas. Mario García coincide en que la estabilidad económica es un reto y destaca la labor del Grupo Joven de su hermandad para recaudar fondos. 

Altar de cultos del Cristo de la Piedad Altar de cultos del Cristo de la Piedad - Foto: J.M.Beldad

Además del aspecto económico, la formación es otro desafío. "Los priostes no solo deben saber de estética, sino también de liturgia", destaca Mario Lucas. "Es fundamental conocer la simbología, el significado de los elementos y el modo en que deben disponerse. No se trata solo de hacer un altar bonito, sino de hacerlo con sentido".

Más allá del esfuerzo logístico y artístico, la priostía es el corazón de muchas hermandades. "El altar de cultos es un motivo más por el que acudir a la misa del triduo", reflexiona Javier Sánchez. Para Mario Lucas, el trabajo de la priostía fortalece la identidad de la hermandad y une a los hermanos en torno a una tarea común. "Es un trabajo silencioso que nos acerca al Señor", resume Jesús Ruiz.

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La Virgen de la Esperanza en cultos en 2025
La Virgen de la Esperanza en cultos en 2025 - Foto: LT
Altar de cultos de la Hermandad del Descendimiento la pasada semana
Altar de cultos de la Hermandad del Descendimiento la pasada semana - Foto: Laura Arroyo
Altar extraordinario de cultos del Nazareno el pasado 6 de enero en la Epifanía del Señor
Altar extraordinario de cultos del Nazareno el pasado 6 de enero en la Epifanía del Señor - Foto: LT
Altar de cultos de la Soledad el pasado noviembre
Altar de cultos de la Soledad el pasado noviembre - Foto: LT

Así, los altares de cultos en Ciudad Real siguen siendo testigos de una tradición viva que continúa evolucionado. Son refugios de fe construidos por la arquitectura efímera de la devoción que, año tras año, siguen iluminando a los fieles con su mensaje de esperanza y devoción, porque como dice el prioste del Nazareno, los altares de culto son el arte de "hacer visible lo invisible".